Un estudio encargado por la Junta a la Universidad de Valladolid confirma que no se cumple la Ley de la Cadena Alimentaria
Asaja-Castilla y León, a la vista de un estudio de costes de la Universidad de Valladolid para la Junta de Castilla y León, ha vuelto a denunciar que los precios del cereal no cubren los costes de producción, con lo que no se cumple la Ley de la Cadena Alimentaria.
La organización agraria ha reiterado la advertencia de la grave situación que atraviesa el sector cerealista ya que, según un estudio de la Universidad de Valladolid para la Junta de Castilla y León, los precios actuales del trigo y la cebada no permiten cubrir los costes de producción ordinarios, incluso en campañas con rendimientos excepcionalmente buenos como la actual.

Asaja denuncia que, al precio actual, se necesitan tres sacos de trigo para pagar uno de abono.
Costes fijos y precios insuficientes
El informe, difundido esta semana por la administración regional, señala que para cubrir los gastos de producción la tonelada de trigo debería venderse entre 185 y 215 euros, y la de cebada entre 186 y 210 euros, dependiendo de la provincia.
Sin embargo, desde el inicio de la comercialización de la última cosecha de julio, ambos cereales han operado por debajo de esas referencias, lo que supone un incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria.
La organización subraya que los costes son fijos y se aplican independientemente de las condiciones atmosféricas. Por ello, si se mantiene la situación actual de precios de insumos y cereales, los agricultores producirán a pérdidas en campañas con rendimientos medios o bajos.
Asaja en Castilla y León pone el ejemplo de que costear un saco de abono necesita tres del mismo peso de trigo, cuando hasta hace poco tiempo la relación era casi equivalente.
El informe elaborado por la Universidad de Valladolid para la Junta de Castilla y León pone de manifiesto que, incluso en una campaña como la 2025, con una buena cosecha, el promedio de ingresos netos que percibirán los agricultores cerealistas de Castilla y León se limitan a las ayudas de la PAC.
«Precios bajos del grano y costes altos de los abonos y otros insumos son la tormenta perfecta que aboca a la ruina del sector cerealista, sin duda el más castigado en la actualidad», denuncia Asaja.
Datos de la PAC 2025 en Castilla y León: 2 millones de hectáreas de cereal
La organización recuerda que Castilla y León cultivó en la PAC 2025 nada menos que 873.000 hectáreas de trigo y 712.000 de cebada, que representan más del 54 % de la superficie útil en Castilla y León, excluidos pastos y barbechos. En total, más de dos millones de hectáreas de cereal, incluyendo el maíz, lo que convierte a este cultivo en el más relevante de la región.
El estudio también pone de manifiesto que los ingresos netos de los agricultores cerealistas se limitan a las ayudas de la PAC, insuficientes para garantizar la viabilidad de las explotaciones, la incorporación de jóvenes y el relevo generacional. ASAJA critica además que el documento presenta errores, como un cálculo anormalmente bajo de los costes de fertilización, con aportes insuficientes para las necesidades reales del campo.
No hay que perder de vista la importancia que el cereal tiene para la agricultura de Castilla y León, con más de dos millones de hectáreas cultivadas la última campaña, si incluimos el maíz (datos solicitudes de la PAC 2025). Es decir, más de dos tercios de la superficie cultivada.
El informe no contrasta con el sector algunos costes como el del abono
La organización agraria denuncia que la PAC por sí sola resulta un ingreso insuficiente para las familias agricultoras y ganaderas de Castilla y León, porque esa baja rentabilidad no permite vivir dignamente del campo, ni invertir y modernizar las explotaciones. Los niveles de renta no resultan así atractivos para la incorporación de jóvenes y garantizar el relevo generacional en el sector.
Por otra parte, desde Asaja lamentan que un informe de tanta trascendencia, que puede servir de referencia en aspectos relacionados con la Ley de la Cadena Alimentaria, no se haya contrastado con el sector en ciertas cuestiones antes de su publicación, depurado errores «que saltan a la vista de cualquiera».
Entre ellos, destaca el capítulo del coste de fertilización, anormalmente bajo, con un aporte muy insuficiente de abonado para las necesidades reales de la agricultura cerealista de Castilla y León.


